YPF construirá una planta de US$ 7.000 millones para el proyecto Argentina LNG

Jueves, 30 de Julio de 2026

YPF avanzó en la ingeniería de una megaplanta destinada a recibir, separar, acondicionar y comprimir el gas natural que abastecerá al proyecto Argentina LNG. La instalación demandará una inversión estimada en US$ 7.000 millones y estará ubicada en Vaca Muerta, a unos 25 kilómetros al norte de Cutral Có y Plaza Huincul, cerca de la Ruta Provincial 17.

La petrolera presentó ante la provincia de Neuquén el Estudio de Impacto Ambiental de la denominada Planta Integrada de Tratamiento de Gas y Facilidades Asociadas, identificada por sus siglas IGTP. Por sus dimensiones y capacidad, se convertirá en una de las mayores inversiones realizadas en la Argentina para el procesamiento de gas natural.
El complejo se instalará dentro del bloque Meseta Buena Esperanza, una de las áreas en las que YPF proyecta incorporar a la compañía italiana ENI y a ADNOC, la petrolera estatal de Emiratos Árabes Unidos. Su función será preparar el gas extraído de Vaca Muerta para transportarlo hasta las unidades de licuefacción previstas sobre la costa de Río Negro.
El objetivo general del proyecto es posicionar a la Argentina como un exportador relevante de Gas Natural Licuado durante la próxima década. La planta será uno de los principales eslabones de la infraestructura necesaria para recolectar la producción, retirar sus componentes líquidos, tratar el fluido y enviarlo hacia las instalaciones de exportación.
La construcción está programada para comenzar en 2027 y se extenderá durante aproximadamente tres años. Debido a la magnitud de la inversión, el proyecto podría incorporarse a los beneficios previstos en el denominado Súper RIGI, iniciativa que cuenta con media sanción en el Congreso.
La IGTP procesará la producción procedente de tres bloques no convencionales considerados estratégicos: Las Tacanas, Meseta Buena Esperanza y Aguada Villanueva. El desarrollo se complementará con el programa presentado previamente por YPF para Meseta Buena Esperanza, que incluye inicialmente doce pozos, cinco ductos y dos instalaciones de superficie.
Para sostener los 25 años de operación previstos, la planta recibirá gas crudo proveniente de alrededor de 1.416 pozos no convencionales, distribuidos en unos 330 PADs de perforación. La producción será trasladada desde los yacimientos mediante aproximadamente 300 kilómetros de líneas troncales de recolección o trunklines.
Una vez que el gas ingrese al complejo, será sometido a distintos procesos de separación y acondicionamiento. El metano resultante será comprimido para su posterior transporte, mientras que los líquidos y condensados obtenidos durante el tratamiento tendrán un sistema de evacuación independiente.
El complejo estará diseñado para abastecer una producción final de 12 millones de toneladas anuales de GNL. La capacidad será incorporada progresivamente en dos etapas, coordinadas con la entrada en funcionamiento de dos unidades flotantes de licuefacción —FLNG— que estarán ubicadas en Sierra Grande, Río Negro.
Durante la Fase A, la planta operará al 50% de su capacidad y abastecerá al primer buque de licuefacción. En esta instancia, el sistema permitirá producir aproximadamente 6 millones de toneladas anuales de GNL.
La Fase B llevará al complejo a su capacidad plena. Con la incorporación del segundo FLNG, la infraestructura podrá alcanzar el objetivo final de 12 millones de toneladas anuales destinadas al mercado internacional.
Para llevar el gas tratado desde Neuquén hasta Río Negro se construirá un gasoducto exclusivo de 48 pulgadas de diámetro y cerca de 520 kilómetros de extensión. El ducto transportará el metano separado y comprimido hasta las unidades flotantes ubicadas en el Golfo San Matías.
En paralelo se tenderá un poliducto de 24 pulgadas, también de aproximadamente 520 kilómetros, destinado a trasladar hasta la costa los líquidos y condensados recuperados en la planta. De esta manera, el proyecto contará con sistemas diferenciados para transportar el gas y los subproductos obtenidos durante el proceso industrial.
La ejecución de la obra tendrá su mayor demanda de trabajadores en 2028, cuando se prevé la creación de más de 4.500 puestos de trabajo. La cifra representa aproximadamente el 10% de la población actual de Cutral Có, lo que dimensiona el impacto que tendrá el proyecto sobre la comarca petrolera neuquina.
La operación continua del complejo comenzaría en 2030. Una vez finalizada la etapa de montaje y puesta en marcha, la planta contará con una dotación permanente estimada en 110 operarios.
El proyecto se desarrollará dentro de un predio delimitado de 525 hectáreas, equivalente a 5,25 kilómetros cuadrados. Sin embargo, la infraestructura operativa acondicionada ocupará unas 174,9 hectáreas.
La planta propiamente dicha abarcará 54,9 hectáreas y se organizará en dos grandes bloques. El primero estará destinado a la recepción del fluido, la separación primaria y la inyección del agua de producción. El segundo concentrará el tratamiento del gas y los edificios vinculados con los servicios operativos.
El diseño incluirá también un sector de antorchas de 15,4 hectáreas y un área de 120 hectáreas para las Facilidades Temporales de Construcción. En ese espacio se instalarán el obrador, los campamentos y las estructuras requeridas durante el montaje.
Además, será necesario construir un nuevo tramo vial de 2,3 kilómetros para conectar el complejo con la Ruta Provincial 17 y garantizar el ingreso de personal, maquinaria, materiales y equipamiento industrial.
La planta necesitará un sistema propio de abastecimiento hídrico para los procesos industriales, la refrigeración de equipos y las instalaciones destinadas a combatir incendios. Para cubrir esa demanda se construirá una toma de agua sobre la margen sur del río Neuquén.
La obra de captación ocupará unas cuatro hectáreas y estará conectada con la IGTP mediante un acueducto subterráneo de 20 pulgadas de diámetro y 15,8 kilómetros de longitud.
Durante el recorrido se instalará una planta de derivación que permitirá distribuir el recurso tanto hacia el complejo de tratamiento como hacia las operaciones de fractura hidráulica desarrolladas en los yacimientos.
La unión transitoria de empresas conformada por la argentina SACDE y la italiana Tecnimont fue seleccionada en la licitación organizada por YPF y ENI para desarrollar la planta de tratamiento y separación de gas natural.
El consorcio fue elegido como front runner del proyecto. Esa posición lo coloca al frente de la ingeniería de detalle, el diseño ejecutivo y la definición técnica de una obra considerada central para la cadena de valor de Argentina LNG.
El proceso de evaluación técnica fue conducido por especialistas de ENI desde Italia. Los equipos de la compañía analizaron las diferentes propuestas presentadas para una infraestructura que deberá vincular la producción masiva de Vaca Muerta con las instalaciones de licuefacción y exportación previstas en Río Negro.
Con una inversión de US$ 7.000 millones, capacidad para procesar el gas de más de 1.400 pozos y una red de ductos que llegará hasta el Golfo San Matías, la planta será una pieza determinante para convertir la producción de Vaca Muerta en cargamentos de GNL destinados al mercado internacional.