Vaca Muerta proyecta exportar hasta 32 millones de m³ diarios de gas a Brasil

Sábado, 26 de Septiembre de 2026

El crecimiento de la producción de gas natural de Vaca Muerta vuelve a poner en primer plano la posibilidad de ampliar las exportaciones hacia Brasil, el mayor mercado gasífero de Sudamérica. Las rutas para concretar esos envíos ya existen, pero el desarrollo a mayor escala dependerá de nueva infraestructura, menores costos y acuerdos regulatorios y comerciales entre Argentina, Bolivia y Brasil.

Los distintos escenarios fueron presentados por Guido Maiulini, jefe de Asesoría Estratégica de OLACDE, durante ROG.e 2026, en la sesión especial dedicada a las oportunidades y desafíos para ampliar la oferta de gas natural en Brasil. El análisis contempló variables económicas, regulatorias y contractuales que condicionan tanto las inversiones en producción brasileña como las importaciones desde países vecinos.

Actualmente, Argentina está en condiciones de realizar intercambios de hasta 3 millones de metros cúbicos diarios de manera interrumpible a través de Bolivia durante el verano, sin necesidad de ejecutar nuevas obras de infraestructura.

El siguiente paso sería avanzar hacia un primer bloque firme de 10 millones de m³ diarios entre 2029 y 2030. Para alcanzar ese volumen será necesario ampliar el corredor Tratayén–Cochicó–La Carlota y reforzar el Gasoducto Norte, con inversiones que superarían los US$ 2.000 millones.

La infraestructura, sin embargo, es solo una parte del desafío. Para consolidar el comercio regional también habrá que avanzar sobre cuestiones regulatorias, impositivas y tarifarias que involucran a los tres países.

En el esquema interrumpible actual, uno de los obstáculos se encuentra en los productos de transporte disponibles en Brasil, cuya estructura genera costos adicionales para operaciones de este tipo. A esto se agregan los cargos de agregación y transporte cobrados por YPFB en Bolivia, los derechos de exportación y aspectos vinculados con la medición en Argentina, además del nivel y diseño de las tarifas brasileñas.

Esas variables serán determinantes también para la competitividad de los primeros envíos firmes.

De acuerdo con el escenario presentado por OLACDE, si Argentina elimina los derechos de exportación y Bolivia logra reducir los costos asociados a la agregación y el transporte, un flujo de 10 millones de m³ diarios podría ingresar al mercado brasileño a aproximadamente US$ 6,3 por MMBTU.

La concreción de ese esquema requeriría además contratos firmes de compra por parte de industrias, comercializadoras y centrales térmicas, de modo de respaldar económicamente las inversiones necesarias para ampliar la capacidad del sistema.

El potencial argentino no se limitaría a ese primer bloque.

Maiulini señaló que podrían incorporarse posteriormente otros 10 millones de m³ diarios a través de Bolivia. Para hacerlo sería necesaria más infraestructura dentro de Argentina, incluida la finalización del Gasoducto del Noreste Argentino (GNEA).

A esa vía podría sumarse un segundo corredor a través de Uruguaiana, capaz de transportar hasta 12 millones de m³ diarios. Para habilitarlo sería necesario construir en Brasil el gasoducto Uruguaiana–Triunfo.

En un escenario de fuerte crecimiento de la demanda brasileña, la capacidad total de exportación argentina podría alcanzar entonces unos 32 millones de m³ diarios: 20 millones mediante la ruta boliviana y otros 12 millones a través de Uruguaiana.

Brasil también está avanzando con proyectos propios para aumentar su producción de gas, entre ellos Raia y SEAP.

Según el análisis presentado durante ROG.e, si la demanda brasileña permaneciera en los niveles actuales, incluso el primer bloque de 10 millones de m³ diarios de gas argentino tendría que competir por espacio con esos nuevos volúmenes locales.

Por ese motivo, el crecimiento del consumo de Brasil aparece como una condición central para que pueda coexistir una mayor producción doméstica con una expansión sostenida de las importaciones provenientes de Argentina.

El precio de la molécula tampoco resuelve por sí solo la ecuación. Los costos elevados de transporte y distribución incrementan el valor final del gas y reducen su competitividad para ampliar el consumo industrial o avanzar con una mayor gasificación del transporte de cargas y pasajeros.

El desafío, por lo tanto, no pasa únicamente por lograr gas barato en boca de pozo, sino también por reducir los costos a lo largo de toda la cadena que conecta Vaca Muerta con el consumidor brasileño.

Una mayor integración gasífera regional podría, según el planteo expuesto, mejorar la seguridad energética de los países involucrados y generar condiciones para un mayor desarrollo productivo en Sudamérica.

La discusión tuvo lugar durante ROG.e 2026, organizado en Río de Janeiro por el Instituto Brasileiro de Petróleo, Gás e Biocombustíveis (IBP), uno de los principales encuentros de la industria energética regional.

La sesión contó también con la participación de Gabriela Damasceno, de Petrobras; Symone Christine de Santana Araujo, de ANP; y Thiago Martins, de Brava, bajo la moderación de Sylvie D'Apote, de Prysma E&T Consultores.

El encuentro reúne a empresarios, autoridades y especialistas de distintos países para analizar las transformaciones del sector energético, la evolución de los mercados y los principales desafíos de la agenda regional y global.