Metrogas: YPF avanza con la venta, pero falta una decisión clave
Lunes, 22 de Junio de 2026
La venta de Metrogas ingresó en su tramo decisivo. YPF avanza con el proceso para desprenderse de su participación mayoritaria en la principal distribuidora de gas natural del país y en julio se abrirán los pliegos con las ofertas vinculantes de los grupos que continúan en carrera.
La operación podría definir en pocas semanas quién será el nuevo dueño del 70% de la compañía que actualmente pertenece a la petrolera. Sin embargo, el cierre del proceso depende de una decisión central del Gobierno: la extensión de la licencia de concesión por otros 20 años.
El contrato de venta fue estructurado bajo la condición de que se apruebe esa prórroga. Por eso, aunque exista una oferta ganadora, el traspaso no podrá completarse si antes el Poder Ejecutivo no autoriza la continuidad de la concesión de Metrogas más allá del vencimiento previsto para el 28 de diciembre de 2027.
La definición oficial se convirtió así en una variable determinante para una operación valuada en cientos de millones de dólares. La Ley Bases habilitó un nuevo esquema para extender concesiones de distribución de gas y abrió la posibilidad de ampliar los plazos por hasta dos décadas.
El proceso de venta está coordinado por Citigroup, el banco elegido por YPF para ordenar la operación, estructurar la compulsa y acompañar la recepción de ofertas.
Según el cronograma previsto, la próxima instancia será la apertura de los sobres con las propuestas económicas. En esa etapa participarán cinco grupos que quedaron habilitados para presentar ofertas vinculantes.
Entre los interesados aparecen MSU, con presencia en energía y agroindustria; Andina, vinculada al empresario José Luis Manzano y que ya posee un 9% de Metrogas; Litoral Gas, a través del grupo Sophia Capital; Central Puerto, que analiza la operación junto a Ecogas; y Alberto Pierri, empresario con trayectoria en distintos sectores.
La apertura de las ofertas permitirá conocer cuánto está dispuesto a pagar el mercado por una empresa estratégica dentro del sistema energético argentino.
Metrogas es la mayor distribuidora de gas natural por redes del país. Nació en 1992, tras la privatización de Gas del Estado, y opera una de las redes más relevantes del sistema.
Su área de concesión abarca la Ciudad de Buenos Aires y una amplia zona del conurbano bonaerense. La empresa atiende a más de 2,4 millones de clientes residenciales, comerciales e industriales, y administra infraestructura clave para el abastecimiento energético del área metropolitana.
El atractivo de la compañía está vinculado a su posición dominante en una de las zonas de mayor demanda de gas del país. Esa base de usuarios, combinada con ingresos regulados, volvió a despertar interés entre inversores del sector infraestructura.
Durante años, Metrogas atravesó una etapa de fuerte presión financiera, marcada por el congelamiento tarifario, el atraso de ingresos y la pérdida de margen operativo.
El escenario comenzó a modificarse con la recomposición tarifaria, la revisión del esquema regulatorio y las políticas internas de control de gastos y administración de caja impulsadas por la conducción de la distribuidora.
El último balance de la empresa reflejó ese cambio de tendencia. Durante el primer trimestre de 2026, Metrogas mostró una mejora en sus indicadores operativos y financieros, con recuperación de ingresos y mayor capacidad para sostener inversiones.
Para los potenciales compradores, la compañía combina una amplia base de clientes, una posición relevante en distribución y margen de crecimiento si se consolida el nuevo marco regulatorio.
La valuación es uno de los puntos centrales de la operación. YPF busca vender el 70% de Metrogas y el mercado ubica el valor del paquete en un rango que podría llegar hasta los US$ 900 millones.
La cifra final dependerá de las ofertas económicas y de la lectura que hagan los interesados sobre el futuro de la concesión. Hasta el momento, la definición del Ministerio de Economía sobre la prórroga no fue comunicada.
Para los analistas, una licencia extendida mejora la posibilidad de proyectar ingresos a largo plazo y eleva el valor del activo. En cambio, sin esa definición, los inversores incorporan un mayor riesgo regulatorio y la operación podría quedar trabada.
La prórroga no depende de los compradores, sino de una decisión del Gobierno. El Ejecutivo debe definir si Metrogas continuará operando bajo una licencia extendida y bajo qué condiciones lo hará después de 2027.
Esa decisión implica fijar reglas para las próximas dos décadas de un servicio público estratégico. Entre los puntos a resolver aparecen el esquema tarifario, las inversiones obligatorias, las condiciones de prestación del servicio, las reglas regulatorias y el rol del ente de control.
El Gobierno busca consolidar un modelo con mayor previsibilidad para las empresas del sector, pero al mismo tiempo debe establecer condiciones que tendrán impacto durante un período prolongado.
La salida de Metrogas forma parte de la estrategia de YPF bajo la conducción de Horacio Marín. La petrolera busca concentrar capital y recursos en sus negocios prioritarios: producción de petróleo y gas, desarrollo de Vaca Muerta y expansión exportadora.
Aunque Metrogas es una empresa relevante, pertenece a un segmento regulado, donde el crecimiento depende de decisiones tarifarias y regulatorias. Para YPF, el mayor potencial está en transformar sus recursos hidrocarburíferos en producción y exportaciones.
Julio será el mes clave para conocer el avance de la operación. La apertura de las ofertas económicas está prevista para mediados de ese mes y podría definir al futuro comprador de Metrogas.
Sin embargo, la venta tiene una particularidad: puede existir un ganador antes de que el proceso quede cerrado en forma definitiva. Si para ese momento el Gobierno ya aprobó la extensión de la concesión por otros 20 años, la operación podrá avanzar.
Si la prórroga todavía no está firmada, la oferta ganadora quedará condicionada y el traspaso no podrá concretarse.
De esta manera, Metrogas quedó en el centro de una operación donde se cruzan la estrategia de desinversión de YPF, el interés de grupos energéticos e inversores privados, y una definición regulatoria que puede marcar el futuro de una de las principales distribuidoras de gas del país.


