Vaca muerta: la producción alcanza el 50% del gas en el país

Cada mes se alcanza un nuevo récord de producción diaria en la formación neuquina. La actividad arrancó hace una década, pero tomó velocidad en 2019. Tanto en crudo como en gas, la limitación está el transporte y almacenamiento. La contracara, el descenso de la producción convencional. El gasoducto NK y cuáles son las perspectivas de exportación del fluido.

La Secretaría de Energía de la Nación, a cargo de Darío Martínez, anuncia cada mes un nuevo récord de producción en Vaca Muerta. La vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner recordó en el acto por los 100 años de YPF que en su segundo mandato había “cumplido con el deber de devolverles YPF y Vaca Muerta a los argentinos”, allá por 2012, cuando el Estado expropió la mayoría accionaria a Repsol, recuperó el control de la compañía y comenzó a apostar fuerte en la cuenca neuquina. El presidente Alberto Fernández, en ese mismo acto, remarcó que “en Europa, me piden el gas de Vaca Muerta” y manifestó el deseo de convertirse en un país exportador de gas y de petróleo, en el marco de la crisis energética global provocada por la guerra entre Rusia y la OTAN.

El entusiasmo es grande y lo es también el desafío. ¿Cuáles son las posibilidades concretas de que Argentina pueda exportar gas en el mediano plazo, si no logra hoy cubrir la demanda interna? ¿Por qué no se exporta todo el petróleo posible, si las condiciones parecen estar dadas?

Juan José Carbajales es abogado y politólogo. Dirige el Posgrado en Energía y Sostenibilidad de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Entre 2019 y 2020, fue subsecretario de Hidrocarburos de la Nación. En diálogo con elDiarioAR, resumió: “Hay que discriminar petróleo de gas. Son dos situaciones muy distintas. En petróleo, la producción está aumentando, principalmente de la mano de YPF. El destino es doble: mercado interno y exportación. Mercado interno, para las refinerías, y exportación porque luego de la pandemia se pudo empezar a exportar el medanito que se produce acá”.

En el gas, la cuestión es diferente. La producción en Vaca Muerta representa más del 50% del total del país. Se repite el esquema de la caída en la producción convencional, que se compensa con mayor producción en Vaca Muerta. Si bien se podría producir más, el cuello de botella está en el transporte y el almacenamiento.

Carbajales explicó: “Había una caída fuerte desde mediados de 2019, que se logra revertir gracias al plan GasAR. El gasoducto Néstor Kirchner es clave para seguir ampliando la oferta interna. Quedó claro en los últimos años que los recursos son transformables en reservas económicamente rentables y técnicamente explotables, además de sustentables”.

“Se necesitaba estímulo. Esto llegó en 2013, con el Plan Gas1. Se empezó a producir a partir de estos incentivos, pero también hubo una curva de aprendizaje. En 2017, hubo otro programa de estímulo que fue bien aprovechado por Tecpetrol, en Fortín de Piedra, y ocurre un incremento drástico en la producción. Después, los congelamientos de precios complejizaron el asunto y empezó a caer de manera fuerte la producción hasta que asume el nuevo gobierno y vuelve a incentivar con el Plan GasAR”, resumió Carbajales.

La producción de gas en Vaca Muerta fue nula o marginal hasta 2018. En 2019, explotó: se produjeron 55 millones de metros cúbicos (M/m3) diarios, que significaron el 41% de la producción total de gas.

En 2020, en Vaca Muerta se produjeron 50 M/m3 diarios, que constituyeron el 41% del total del gas producido en el país (135 M/m3 diarios) y el 94% del gas no convencional. En 2021, se produjeron 56 M/m3 diarios, que significaron el 45% de la producción total del país (123 M/m3 diarios).

En los primeros cuatro meses de este año, la producción marchó a un ritmo de 65 M/m3, que significan el 50,5% de la producción total (127 M/m3 diarios) y el 95% del gas no convencional.

Se necesita más gas para seguir abasteciendo la demanda interna. Se puede industrializar y hacer fertilizantes que el mundo demanda y Argentina importa. Sirve también para reemplazo de combustibles contaminantes en el sistema de transporte local y para exportar a países vecinos como se hace con Chile en los meses de verano o el objetivo que hay de exportar a Brasil. Sin embargo, los gasoductos están colmados y la capacidad de almacenamiento es prácticamente nula.

El ingeniero Andrés Repar fue vicepresidente de Enargas y hoy es parte del Instituto de Energía Scalabrini Ortiz (IESO). Su mirada no es tan optimista. “Para hacer eso, hay que multiplicar por diez la infraestructura que hay hoy en día. Además, si se multiplican los pozos de fracking hay que ver si aguanta la estructura geológica. Nadie hizo un estudio de impacto ambiental”.

“El Gasoducto NK va a transportar 40 millones de m3 de gas por día. La primera etapa va a ser para 11 millones, la segunda el doble y después el resto. Hoy, tenés una capacidad de transporte de 80 millones de m3 por día. Esto no resuelve el pico del invierno, que es de 160 millones de m3 por día”, calculó Repar.

Para Repar, la respuesta está en ampliar la capacidad de almacenar. “Se puede pensar en un almacenamiento criogénico, que se hace mucho en Estados Unidos. Tenemos uno, en General Rodríguez, pero es muy chico: son 15 M de m3 y necesitamos 200 M de m3, mínimo. Tendría que ser en depósitos grandes, en la zona portuaria, y cerca de los lugares de consumo”, planteó.

Con respecto a la exportación, amplió: “Necesitás garantizar una provisión anual. No hay una evaluación cierta para el futuro. No se puede hablar de exportar a Europa, de ninguna manera. Los gasoductos europeos son de 300 M/m3. No se sustituye fácilmente”.

Finalmente, sobre la idea de la planta de licuefacción de YPF, afirmó: “Llevaría muchos años y es meterse ‘en camisa de once varas’. Hay que hacer grandes obras de infraestructura y es un riesgo ambiental muy grande. Es una locura”.

El citado vocero empresarial, evaluó: “No hay un mercado internacional. En una segunda etapa, se puede pensar en la regionalización del gas argentino hacia Brasil o Uruguay y reducir la injerencia de la importación. Es clave realización de gasoductos porque no hay capacidad de almacenaje”.

Comercialmente, “se necesitan tres elementos: competitividad, infraestructura y reglas de juego claras. Por ejemplo, respetar los precios de referencia internacional”.

Finalmente, Carbajales lo ve con más optimismo: “En el largo plazo, sería efectivamente llegar al objetivo de una planta de licuefacción, que viene pregonando el Presidente, con lo cual se podría abastecer a Europa de gas. El gasoducto NK está pensado en etapas. Las primeras son para remplazar importaciones en el mercado interno. Para llegar a un perfil exportador hay que ampliar mucho la capacidad de transporte. Tal vez, se podría hacer un gasoducto pensado específicamente para la exportación y una planta de licuefacción con una terminal portuaria”.

Con respecto al almacenamiento, opinó: “El problema es el transporte en invierno porque el poco almacenamiento que tenemos está en la zona de producción. Lo ideal sería almacenar cerca de la zona de consumo. Podés almacenar en verano, pero cuando querés consumir en invierno no lo podés transportar”.

“Son inversiones de 4 o 5 mil millones de dólares, que tardan no menos de 4 o 5 años. Tal vez, pensar en una situación intermedia sea razonable: exportar e importar al mismo tiempo. Exportar en verano para obtener los dólares que permitan importar en invierno”, aseguró el portavoz.

Fuente: https://www.eldiarioar.com/economia/vaca-muerta-hoy-produce-40-petroleo-50-gas-pais_1_9077616.html