Tarifas segmentadas, ¿un largo camino?

La necesidad tiene cara de hereje y el objetivo de ordenar los números fiscales en el marco de la negociación con el Fondo Monetario Internacional, son los indicios para que el 2022 se ponga en marcha la tan mentada segmentación.
La decisión está tomada desde las autoridades del ministerio de Economía y fue ratificada por el propio el secretario de Energía, Darío Martínez, al decir que ya se está trabajando en la segmentación con el objetivo de «hacer un uso más eficiente e inteligente de los subsidios».

Qué hay hasta el momento, es lo siguiente:
El Enargas ya tiene en limpio el padrón de los usuarios del servicio de gas natural por red. Están identificados un total de 9,24 millones de usuarios residenciales de gas por redes, lo cuales fueron informados por las distribuidoras a octubre 2021.
De este total, el 18% (1,65 millones titulares del servicio) corresponden a registros que no se pueden identificar por tener el CUIT/DNI incorrecto y un 10% (960 mil titulares del servicio) que corresponde a personas fallecidas. Todo indica que todavía falta una tarea fina que empezaron a realizar las distribuidoras a través de los “trámite on line” en sus renovadas páginas webs.
Por su parte, las distribuidoras esperan saber desde el Enargas que cómo segmentará y qué tendrán que incrementos deberá aplicar a las facturas.

¿Qué falta para el reempadronamiento?

Que cada medidor esté a nombre del responsable, y después, algo que no existe en la Argentina, que es la información del núcleo familiar, eso no está y es un gran trabajo que hay que hacer». Para esto habrá que abrir los datos de la AFIP, por ejemplo.

En el ministerio de Economía analizan tres posibles alternativas para diferenciar los subsidios: “georeferenciación” (es decir, una segmentación según barrios, lo que ya se hace); beneficiarios de jubilaciones, pensiones y otras ayudas sociales: y niveles de consumo de luz y gas.

El gran logró será el de aplicar subsidios de acuerdo a ingresos y no por vivienda y de acuerdo a la zona emplazada, como es hasta el momento. Esto implica saber la historia económica de cada uno de los titulares. Un peine fino para millones de usuarios.

Cómo serían los aumentos: por ejemplo las clases altas, geolocalizadas por barrios y consumos, alcanzaría una tarifa plana que implicaría una suba del 80%, en promedio. Esto sería un 10% del universo de usuarios. A la clase media, le tocaría un aumento promedio del 35 al 40%, y que sería un total de 40% de usuarios. Mientras que para el resto, el Gobierno piensa en mantener subsidios y hacer un mínimo incremento. Éstos segmentos se entrecruzaran datos con el Anses (Organismo de asistencia social y previsional).