¿Se estancó el negocio del gas por red?

A dónde va el negocio del gas por red en la Argentina? ¿Alcanzó su techo? ¿Un servicio para pocos? Estas son las preguntas que surgen en los últimos años, a partir de los congelamientos tarifarios de antes de convertirse en “un servicio caro” para los bolsillos promedios; y, además, de ser un servicio sustituible en el uso cotidiano.
El panorama tormentoso se presenta así por hechos que son contundentes y deben llevar a la reflexión respecto al futuro.
Este año no habrá ni 50 mil nuevos usuarios incorporados al sistema de gas por red. Veníamos de 82 mil conectados en 2019. Pandemia y recesión es un combo que no alentó un repunte que requiere la industria.
Camuzzi Gas proyectó, con Pampeana y Del Sur, y con la RTI en la mano del año 2016, que iba a incorporar 300 mil nuevos usuarios, y avanzar en 500 mil metros lineales de red. Con usuarios, sólo alcanzó los 100 mil; y sólo 253 mil metros lineales pudo construir.
En la ciudad de Buenos Aires, entre 2018 y 2019 se retiraron del servicio de gas 87 mil usuarios, afectando principalmente a la distribuidora Metrogas, y que en su mayoría optaron sólo por la electricidad.
Los nuevos usuarios que optan por el gas natural son empresas, que saben que el ahorro es importante en el tiempo, y pese a la inversión inicial. El problema es en los usuarios residenciales, que deben desembolsar 100 mil pesos para abonar obra, artefactos y planos. Esto es un universo de potenciales clientes que incluyen al 61% de los asalariados que cobran en promedio 35 mil pesos mensuales, lo cual requieren casi tres sueldos para ingresar al servicio. Un poco ilógico por donde se lo mire.
Entonces, con congelamiento tarifario, durante el Gobierno de Cristina Kirchner, hubo más usuarios conectados (152 mil en 2015), pero las distribuidoras no ganaron el dinero de acuerdo a lo que pretendían. Con la actualización tarifaria durante el gobierno de Mauricio Macri, lograron rentabilidad, con incrementos por encima de la inflación y la devaluación del dólar, pero sin embargo se le fueron clientes, y, para peor, cada vez más se le alejan los potenciales usuarios.