NEA: lenta adhesión al servicio de gas por red

La gasificación del NEA, partir de la llegada del Gasoducto del Noroeste Argentino (GNEA), no tiene los resultados esperados por las autoridades nacionales y las provinciales. El caso testigo es la provincia de Chaco.
A un poco más de un año de la primera conexión domiciliaria, las adhesiones no llegaron con la intensidad esperada. Sin data oficial, hasta el momento hay excasas conexiones domiciliarias; dos hospitales públicos y dos industrias en uno de los parques industriales de Resistencia.
Además de las facilidades como subsidiar las redes de aproximación y hasta se barajó la posibilidad de abonar la conexión domiciliaria, el servicio no generó ningún enamoramiento entre los potenciales usuarios. Algunos sostienen que habrá que esperar, porque el 2020 fue un año sin actividad por el COVID 19.
Ésta revista consultó a Gas NEA, la distribuidora de gas, sobre si es verdad de las escasas adhesiones al servicio, pero nunca contestó.

Motivos y perspectivas
Los motivos de la poca adhesión hasta el momento se deben a la idiosincrasia y la temperatura de la región. Las altas temperaturas predominan en gran parte del año, por ende es raro que en una vivienda haya estufa, que requiere gas. A su vez, el termotanque o el calefón en la mayoría de los hogares es eléctrico, mientras que la cocina se la utiliza mayoritariamente con gas envasado.
Entonces a partir de un clima especial y una cotidianeidad que se amoldó a ella, en el NEA se observa que los usuarios tienen una canasta energética que combina gas envasado con electricidad.
Los especialistas del sector, señalan al igual que en el Brasil, el gas natural puede ubicarse en las industrias. En el segmento fabril, la inversión en las instalaciones y conversión al gas natural en poco tiempo se recupera con el ahorro que se logra frente a otras energías.

Análisis del futuro
El GNEA es un proyecto que comenzó a gestarse a principios de la década pasada, y con sus avances y frenadas, logró llegar hasta aquí. Quedó pendiente Formosa y Misiones, que todavía no arribó. En su momento fue pensado para ser abastecido por el gas boliviano, y por el momento es provisionado por diferentes gasoductos del centro del país.
Tal vez, lo que se tendría que comenzar a pensar si es necesario llegar a todo el país con redes. Habrá que ver si sólo es mejor dirigir el gas a determinadas industrias y no tanto a las viviendas. También se deberá pensar si es mejor subsidiar el precio o el transporte del gas envasado, pues el GLP sale de la Patagonia y se consume en ésta región, a unos 3000 kilómetros de distancia.