Gasoductos: Ecogas ya conectó el 30% residencial en el interior de Córdoba

Los 3.000 kilómetros de gasoductos troncales que tendió la Provincia en el interior cordobés van a dos velocidades, todavía desacompasadas. Por un lado la industria y la hotelería: ya están conectadas a la red de gas natural 500 establecimientos. En enero del 2020, antes de la pandemia, había apenas 41 estrenando servicio.

Hay 1200 empresas con chances de conectarse y la proyección es que todas se terminen sumando: es cuestión de tiempo más que de decisión.

Estas 500 firmas emplean a casi 16.500 personas y el ahorro por usar gas está calculado, con tarifas viejas, en 1.800 millones de pesos anuales. En uno a dos años amortizan la inversión.

Por otro carril van los usuarios residenciales: van a paso más lento, pero van. En enero del 2020 se habían conectado 347 familias a la red y ahora son 2.306. Están en 96 localidades pequeñas: ahí hay 7.804 familias potenciales de sumarse al servicio, lo que significa que el 30% se conectó. Si los 4.379 usuarios que pidieron conectarse lo logran, la cobertura llegará al 94%.

Además de las 96 localidades que no tenían gas de red y ahora sí, hay 58 ciudades en las que se ampliaron las redes (había gas, pero no caños) y 42 localidades en las que se hicieron obras de refuerzo. Entre ambas, se sumaron 50.210 usuarios nuevos.

Avanzar en la “última milla”, es decir, la cañería que llega hasta la hornalla no es una tarea fácil ni rápida. Según la visión del director general de Infraestructura, Rubén Borello, estos cambios tan relevantes llevan su tiempo.

“Es muy distinta la situación en una localidad que tenía gas a una ciudad en la que nadie estaba conectado”, dice. Ahí hay que empezar de cero: cambiar costumbres y lograr que la familia haga las cuentas. El proceso de conexión al agua potable llevó cuatro décadas.

 En todos los casos, siempre la factura de gas supone un gasto menor (además del confort y la seguridad que da el gas de red) que calefaccionarse, cocinar o bañarse con garrafa o leña. Incluso, en muchos casos, el usuario accede además a la tarifa social (que otorga 501 m3 al año bonificados al 100%) y al beneficio de zona fría, que le agrega 50% de descuento sobre el excedente.

En relación a la energía eléctrica, el gasto es 4 a 1.

EL PLAN DE BANCOR

Este cambio de paradigma es más profundo incluso que la inversión económica que supone conectarse a la red. Bancor ofrece el plan Dale Gas, que otorga 150 mil pesos a devolver en 50 cuotas, que se terminan pagando solas con el ahorro logrado con el gas de red. En caso de vulnerabilidad, la asume total o parcialmente la Provincia.

Pero alguien tiene que hacer el caminito docente y, casi casa por casa, explicar los beneficios. Y esa es tarea, en definitiva, que le toca al intendente. Y están los muy proactivos y los que no, que todavía siguen dando vueltas.

Pasa también que la familia puede calificar para el préstamo de Bancor y traer el gas desde la vereda hasta su casa, pero hay casos en los que las adaptaciones en el interior de la vivienda son más costosas, amén de que hay que comprar cocina, calefón y calefactor.

Otro dolor de cabeza está en la mano de obra que se necesita para hacer la “última milla”. Conectados hasta ahora 200, hay muchos metros.

“No hay plomeros ni gasistas, y los que hay están tapados de laburo, el movimiento que generó es impresionante”, dice Matías Gvozdenovich (UCR), intendente de Arias, una localidad de 7500 habitantes que ya va por la cuarta etapa de ejecución de obras.

“Arias es la que más conectados tiene en la zona, más que Canals, Guatimozín o Ledesma”, se enorgullece. Dice que la gente está muy contenta y advierte que es más barato. También subraya la escasez de personal que tiene Ecogas, que llega con sus inspectores desde La Carlota, muy de vez en cuando.

“Nos dicen que durante 10 años estuvieron sin inversiones y ahora se movió todo”, asegura. La falta de celeridad de la distribuidora es una constante que se repite de punta a punta en la provincia.

Además, jugó en contra la pandemia, que paralizó obras y focalizó a los intendentes en otra problemática y la crisis económica estructural de la Argentina.

FALTAN INTENDENTES PROACTIVOS

Una de las razones de la poca proactividad de algunos intendentes es que (según admiten algunos muy muy por lo bajo) el municipio no cobra absolutamente nada por la gestión de la conexión ni después, cuando la vivienda ya está conectada. Esa mirada tiene mucho de mezquindad, porque un lote o vivienda con gas vale más que sin gas de red y después le tocará a Catastro hacer su parte.

Y porque, en el fondo, no reconoce el cuasi “maná del cielo” que significa que alguien haya invertido 990 millones de dólares en caños, en un país que por no tener un gasoducto troncal en este invierno sigue quemando dólares en importar gas licuado en barcos.

Repasemos el cuadro de situación. Córdoba recibe gas por dos vías: el gasoducto Centro-Oeste, que viene de Loma de la Lata, en Neuquén; y desde Bolivia, por el gasoducto del Noroeste. Ambos fueron hechos por el Estado nacional, el primero en 1981 y el segundo en 1965.

En 2007 se empezaron las obras para ampliar el de Noroeste, de modo que Chaco, Formosa, Corrientes, Misiones, Entre Ríos y el norte de Santa Fe accedan al gas. Esa cuenca está en declinación y las obras, envueltas en polémica, no se concluyeron.

Esto significa que hace 40 años que no se tienden redes troncales en la Argentina. Vaca Muerta se empezó a explotar en 2012 y tampoco se pudo encarar con éxito la licitación del primer tramo, de 580 kilómetros, que traería gas no convencional desde Neuquén hasta Saliquelló (Buenos Aires), y le inyectará indirectamente a Córdoba.

En 2015, sólo 130 localidades de las 427 que hay en la provincia contaban con gas natural; 40 con imposibilidad de sumar más usuarios. La extensión de la red (con los gasoductos existentes) era responsabilidad de Ecogas, pero la distribuidora alegaba que la tarifa no alcanzaba para pagar inversiones y que sumar un cliente nuevo era perder plata. Cero interés entonces en vender de gas. (País de locos: que quien vende algo no quiera vender más).

Córdoba decide asumir esa inversión. Tiene cierta lógica, ya que es imposible recuperar con tarifa la red de gas para proveer el servicio a localidades tan pequeñas y distantes. Los 10 gasoductos troncales y ocho regionales se licitaron en 2015 y se terminaron tres años después. Los 3000 kilómetros de cañerías tienen un alcance potencial de 973 mil usuarios, cuando todo esté en marcha.

A las 130 que tenían gas en 2015 hay que sumarle ahora 96 que tienen la red habilitada, 20 en proceso de habilitación y 80 en proceso de construcción, que estarán listas en el primer trimestre del 2023.

Pero los caños de la Provincia llegan hasta la puerta del pueblo.

Cuando Ecogas recuperó tarifa, desde 2016, y el Enargas aceptó pasar a precio algunas inversiones, se diseñó un plan de tendido de redes en cada localidad, que se truncó con la crisis-devaluación de 2019.

Entonces, la Provincia armó un Fondo de Desarrollo Urbano, que financia el tendido de redes por etapas, que los municipios deben ir devolviendo conforme le cobren a los frentistas a través de contribución por mejoras en el inmobiliario.

Es la red que pasa por la vereda. Luego, a cada uno le tocará pagar para llevarla hasta el domicilio.

La primera etapa es asumida por la Provincia y Ecogas y llega hasta la zona núcleo de cada localidad: la municipalidad, la escuela, el centro de salud. Se creó el Conectar Gas en las escuelas y se proyectó llevarles el gas a 190. Van 48 conectadas y 67 en proceso de construcción.

Borello sostiene que la demora en la ejecución de Vaca Muerta no complica el plan integral de gasificación de la Provincia. “Gas hay, lo que no hay son caños”, asevera.

Fuente: https://www.lavoz.com.ar/politica/gasoductos-en-el-interior-el-30-residencial-ya-se-conecto/